La adopción de IA avanza más rápido que la seguridad que la rodea. La IA generativa y los sistemas basados en modelos de lenguaje cambiaron la forma en que muchas organizaciones operan: automatización de tareas, chatbots de atención al cliente, agentes que ejecutan acciones, motores de recomendación. Cada una de esas capacidades trae consigo una superficie de ataque nueva, distinta a la de una aplicación web tradicional, y que en la mayoría de los casos todavía no está siendo evaluada con el mismo rigor.
No alcanza con auditar solo la interfaz de chat. Un sistema de IA real está compuesto por varias capas — el modelo, la aplicación que lo envuelve, las fuentes de datos que consulta, los agentes o herramientas que puede invocar, y la infraestructura cloud donde todo corre — y un atacante puede entrar por cualquiera de ellas. Nuestro equipo evalúa modelos, agentes, integraciones y la infraestructura que los sostiene, con metodologías alineadas a los marcos de referencia que ya se usan en la industria.